Autor: Óscar Martín Mesonero
Esta fotografía realizada de forma conjunta por los astrofotógrafos Óscar Martín Mesonero y Pablo González Peña, captura una amplia sección del hemisferio lunar visible. La toma registra al satélite en una fase creciente (con aproximadamente un 35% de su superficie iluminada), lo que permite que la línea del terminador lunar—la frontera que divide el día de la noche—cruce diagonalmente la composición. Esta incidencia de luz tan rasante del Sol proyecta sombras sumamente alargadas que realzan la orografía, proporcionando un relieve tridimensional de gran impacto visual en toda la zona de transición. Entre los principales accidentes geológicos que se aprecian en la zona completamente iluminada destaca la vasta y oscura llanura basáltica del Mare Imbrium (Mar de las Lluvias), cuya cuenca de origen volcánico antiguo domina la mitad superior de la imagen. En el extremo superior izquierdo de este mar se dibuja con perfecta claridad la silueta semicircular del Sinus Iridum (Bahía de los Arcoíris), enmarcada por la escarpada cordillera de los Montes Jura. Asimismo, bordeando la cuenca principal, se alcanza a distinguir la silueta de los Montes Alpes lunares, cuyos picos emergen de forma abrupta contrastando con la planicie circundante. Siguiendo la línea del terminador, se identifican estructuras de impacto que marcan la accidentada geología de nuestro satélite. En la sección superior sobresale el cráter Plato, reconocible por su fondo plano y oscuro inundado de lava antigua, mientras que en el plano medio se alinean los cráteres Archimedes, Aristillus y Autolycus sobre la superficie del mar basáltico. Finalmente, hacia el extremo inferior izquierdo, la luz rasante se adentra en la región de las tierras altas del sur, desvelando un terreno densamente escarpado y saturado por la superposición de grandes cráteres como Clavius y Tycho.
