Autor: Óscar Martín Mesonero
Durante unos breves segundos, un eclipse solar total permite ver las protuberancias solares y la corona solar. Las protuberancias solares Son gigantescas estructuras de gas denso y caliente (principalmente hidrógeno en estado de plasma, es decir, gas cargado eléctricamente) que se elevan desde la superficie del Sol. ¿Cómo se forman?: El Sol posee campos magnéticos muy potentes y dinámicos que actúan como bucles invisibles. El plasma queda atrapado en estas líneas de fuerza magnética, elevándose decenas de miles de kilómetros hacia el espacio. El color rojizo característico se debe a la emisión de luz en la línea del Hidrógeno Alfa, y permanecen estables durante días o semanas antes de colapsar o salir despedidas. La Corona Solar: Es la capa más externa, tenue y extensa de la atmósfera del Sol, visible a simple vista únicamente durante los minutos de un eclipse total. ¿Cómo se forma?: Está constituida por plasma extremadamente ionizado y campos magnéticos que se expanden continuamente hacia el espacio profundo, dando origen al viento solar. Los filamentos y penachos blancos que se aprecian en la foto dibujan fielmente las líneas del campo magnético global de la estrella. Presenta un enigma físico: mientras la superficie del Sol está a unos 5.500 °C, la corona supera el millón de grados Celsius, debido a la inyección de energía por ondas magnéticas y microllamaradas.

